Kanji: la belleza de la escritura

Nota original en Jot Down

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Foto: Corbis.

La escritura es una ocupación ordinaria, y aun así bellísima. Si no existiera la escritura, qué terribles depresiones sufriríamos. (The Pillow Book).

Qué hermosa es la caligrafía sinojaponesa… Columnas de caracteres complicados y magníficos, dibujos que condensan siglos de historia en unas pocas pinceladas elegantes. Dice Roland Barthes en El imperio de los signos que Japón es el país de la escritura, y su forma de plasmar el mundo en kanjis encantadores (o absurdos garabatos, según a quién se le pregunte) dice mucho de su cultura y pensamiento.

Aprender japonés puede resultar frustrante. Es un laberinto mortal de excepciones, inconsistencias, kanjis que cambian de significado o que se leen de siete maneras diferentes… Un lenguaje lleno de trampas y uno de los más divertidos de aprender. Propongo a los lectores de Jot Down un viaje por la escritura más hermosa del mundo, un tour que empezará con el dibujo de un sol y acabará pintando sobre la piel.

1. La mujer vieja y la pelota delimitada

El carácter para representar la lluvia debe caer como la lluvia. La palabra para el humo debe moverse como el humo. (The Pillow Book).

La palabra kanji (漢字) significa carácter chino: los antiguos japoneses no tenían un idioma escrito, así que adaptaron a su lenguaje oral los caracteres chinos que llegaban a través de emisarios, comerciantes, monjes coreanos… El japonés moderno usa tres formas de escritura simultáneas: los kanji con significado para las raíces de palabras; un silabario redondeado llamado hiragana, femenino en su origen y usado para terminaciones gramaticales; y otro silabario anguloso, el katakana, usado básicamente para extranjerismos y onomatopeyas. El chino utiliza solamente kanji, mientras que el japonés es fácil de reconocer porque mezcla kanjis y silabarios.

Mujer escribiendo, de Suzuki Harunobu (DP)

Hay más de cuarenta mil kanjis, aunque la mayoría de japoneses se las apañan con tres mil. Unos pocos son pictogramas: dibujos que representan objetos o personas. Así, 日es sol, 木 árbol, 山 montaña o 女 mujer. Otros son ideogramas, plasmaciones de conceptos como 上 arriba o 大 grande, un kanji que representa un hombre abriendo mucho los brazos. También se pueden formar ideogramas compuestos: juntar por ejemplo los kanjis 女 mujer y 古 vieja para formar 姑 = suegra. Sin comentarios. O bueno, sí, comentemos: en la web KanjiDamage han creado la categoría fucked roots (raíces jodidas) para marcar los caracteres con orígenes más políticamente incorrectos o machistas, como 奥さん, literalmente «la persona del fondo», kanji usado para «esposa»…

En realidad la mayoría de kanjis (alrededor del 90%) son compuestos semántico-fonéticos… Es decir, caracteres en que una parte indica la pronunciación y el resto sugiere el significado. Por ejemplo, 銅 cobre y 胴 torso se pronuncian igual, dou; la parte de la derecha 同indica la pronunciación, mientras que el símbolo de la izquierda o radical da la pista del significado: 金indica que el kanji es un tipo de metal, y 月 una parte del cuerpo.

Otro factor que complica adivinar qué significan los kanjis es que a menudo se ha perdido la relación entre componentes y significado debido a un proceso de simplificación. Por ejemplo, el kanji usado antiguamente para «país» era 國, la unión de los radicales «zona + delimitada», lo que tiene cierto sentido. Pero para reducir el número de trazos, se cambió «zona» por un carácter visualmente similar pero más sencillo de dibujar, el de «pelota», quedando país como 国, «pelota + delimitada».

Fotografía E. Dalla Luna (CC)

2. ¿Y cómo demonios aprendo qué significan miles de caracteres?

Pues con mucha dificultad, para qué vamos a engañarnos. El método tradicional para occidentales implica escribir cada kanji centenares de veces memorizando el carácter a martillazos. Para elegir el orden de aprendizaje se agrupan los kanjis por conceptos (partes del cuerpo, estados de ánimo…) empezando por los más utilizados. Pero ay, desgraciadamente entre los kanjis más usados hay muchos complejísimos, con un gran número de trazos: un carácter difícil como 歯 quiere decir «diente», mientras que otros fáciles de dibujar no sirven para nada, como 后 o «emperatriz viuda».

Afortunadamente, en 1977 el filósofo James Heisig escribió un libro revolucionario, Kanji para recordar, explicando un método para memorizar kanjis; un sistema basado no en la memoria visual sino en la imaginativa. Cada kanji se divide en componentes a los que se asigna un significado, y el estudiante imagina con ellos una historia absurda para sorprender a la mente, darle asco, excitarla, provocarle emociones que fijen la relación entre la historieta y el significado del kanji. Por ejemplo, el carácter de «ambición» es 望, y sus componentes 亡 (difunto) + 月(luna) + 王 (rey). La historia puede incluir el fantasma de un rey difunto, que se levanta de la tumba con su cuerpo putrefacto iluminado por la luna, corroído por la ambición de conquistar el mundo… Como para olvidarse.

Este método sorprendentemente efectivo (así he memorizado más de dos mil kanjis) es exportable a otros idiomas. El método de Ramón Campayo se basa en un principio similar de asociaciones absurdas: para recordar que bauen en alemán significa «construir», el estudiante se imagina a Jack Bauer, enfrentado al reto de construir un edificio en veinticuatro horas para evitar que estalle una bomba atómica.

Fotografía: Travis Juntara (CC)

Estos métodos tienen defensores y detractores, pero puedo dar fe de que funcionan. Durante años llevé siempre encima tarjetas de cartulina que tenían en una cara un kanji y en la otra su significado según la lista de Heisig. También solía embutir en la mochila una copia de Japonés en viñetas de Marc Bernabé y el grueso tomo de Japonés para hispanohablantes, con lo que es un milagro que conserve las cervicales en su sitio… Como mínimo pude prescindir de las cartulinas con la llegada de los smartphones y las aplicaciones de tarjetas SRS (Spaced Repetition System) como Anki, ideales para el estudio de kanjis, vocabulario y prácticamente cualquier cosa. ¡Resuelto el tema de qué significan los kanjis! Pero se acerca un problema mayor… ¿Cómo demonios se leen en voz alta?

3. Firme, rígido, duro, sólido

Foto: Corbis.

Antes comenté que los japoneses adoptaron los caracteres chinos para su propio lenguaje oral nativo. Así pues, salvo excepciones hay dos formas de pronunciar cada kanji: la nativa japonesa kun-yomi o la original china on-yomi. Y aún peor: como la adopción de los caracteres chinos en Japón tuvo lugar a lo largo de varios siglos, hay caracteres con más de una pronunciación china. Un comerciante podía volver a Japón desde Shangai y enseñar que el carácter de «claridad» 明 se pronuncia myo, pero años más tarde un monje procedente de Xi’an diría que 明 se pronuncia mei, todo esto mientras los nativos japoneses llamaban a la «claridad» akira o también akarui. Un lío infame, agravado por el hecho de que no hay muchas pistas para saber cuál de estas pronunciaciones usar. Generalmente si un kanji va solo en una frase se lee con la pronunciación kun-yomi, la nativa japonesa, y si van dos kanjis juntos, se suele usar la pronunciación china… Excepto si son nombres propios, que se pronuncian a la japonesa (Akira Kurosawa se escribe 黒沢 明 , con el apellido primero como se hace en Oriente).

Cuando los caracteres chinos se adaptaron a la pronunciación japonesa, ocurrió un desastre: el chino es un lenguaje tonal con un montón de vocales, por eso incluso Sheldon Cooper tiene problemas para hablarlo. En cambio el japonés es fonéticamente muy simple, así que un nipón tratando de pronunciar en chino perderá los tonos y otras diferenciaciones. Puede que cinco caracteres con cinco pronunciaciones chinas diferentes (hōu, hóu, hòu, hou, hôu) acaben pronunciándose todos hou en japonés.

Esto provoca que haya un número brutal de palabras homófonas: si un japonés oye hou, puede hacer referencia a 法 – hou método, a 方 – hou dirección, a 報 – hou informe … Casi siempre se puede deducir por el contexto, pero más de una vez puede dar pie a confusiones (y a gran parte del intraducible humor japonés). A veces hasta emplear el contexto es complicado, ya que varias palabras pueden pronunciarse igual pero adquirir matices según cómo se escriban: la palabra katai (duro) puede escribirse como 硬い – katai (duro-rígido), 固い – katai (duro-firme) o 堅い – katai (duro-sólido). Esto hace que el japonés escrito sea más rico y sutil que el oral. Los kanjis son muy útiles para distinguir homófonos escuchados, tal vez por eso algunos shows de la televisión japonesa JTV se emiten con subtítulos… en japonés. Y por eso puede considerarse una ventaja molestarse en aprender los kanjis a la hora de estudiar japonés, en lugar de limitarse al japonés hablado.

4. El maestro, el suicidio ritual y las tres formas de escribir «clítoris»

A la que ya has aprendido un número respetable de kanjis puedes empezar con la parte más divertida del asunto: los jukugo o palabras compuestas por dos o más kanjis, que se leen generalmente con la pronunciación china. Cuidado: en general, utilizar demasiadas de estas palabras compuestas se considera pedante, aunque hay jukugo de uso muy común.

A menudo basta con saber el significado de cada kanji por separado para deducir el de la palabra compuesta, del mismo modo que no hace falta ser un genio para imaginar qué es un «abrecartas» si se conocen el verbo «abrir» y el nombre «carta». Así pues, la palabra librería 本屋 – honya está formada por los kanji de «libro» y «tienda»; y «vampiro» es 吸血鬼 – kyuuketsuki, la unión de absorber + sangre + diablo: demonio chupasangre.

No siempre la asociación es evidente. Por ejemplo 先生– sensei significa «profesor, maestro», como bien sabe cualquiera que haya visto Karate Kid, y está compuesta por los kanji de «antes» y «vida»: el maestro como alguien que ha vivido más que tú y puede dar ejemplo con su experiencia. Otros compuestos pueden despistar: 春画 – shunga significa «dibujos de primavera», pero no hace referencia a grabados de flores y paisajes, sino a ilustraciones sexuales. Saber que «primavera» es un eufemismo japonés para el sexo nos permite adivinar que 売春 – baishun, «vender la primavera» significa «prostitución».

También resulta muy nipona la palabra 心中 – shinjuu, que literalmente sería «el centro del espíritu», pero se refiere a un doble suicidio por amor, es decir, a la costumbre de resolver los amores imposibles mediante el expeditivo método de saltar a un río cogidos de la mano. El escritor Osamu Dazai lo intentó en al menos cuatro ocasiones, una de ellas con una camarera que prácticamente acababa de conocer.

Fotografía: Kako (CC)

A veces hay que recurrir a la ironía japonesa para entender una palabra, por ejemplo 親子, pronunciada oyako. El primer kanji es el de «padres» y el segundo «niño, hijo». ¿Es un oyako una forma de referirse a la unidad familiar? Pues no: es un plato típico de la cocina japonesa con pollo y huevos revueltos, es decir, «madre e hijo» devorados a la vez. Pero mi palabra compuesta preferida es «clítoris»: se escribe 陰核 – inkaku, con los kanji de «oculto» y «núcleo». Eso del «núcleo oculto» siempre me ha parecido muy gracioso, aunque las palabras más usadas para referirse al clítoris sean クリトリス – kuritorisu o 栗ちゃん– kurichan, literalmente «castañita». En la misma línea, el significado de 陰唇 – inshin («labios ocultos») y de 巨根 – kyokon («raíz gigante») lo dejo a la imaginación de los lectores.

5. Mil océanos y mil montañas

Foto: Corbis.

Cuando lo que se junta son cuatro kanji tenemos un yojijukugo, frase corta que puede tener un significado muy prosaico (屋内禁煙 – okunaikinen = «no fumar en el interior») o formar una especie de refrán… Por ejemplo, 海千山千 – umisenyamasen, literalmente «mil océanos y mil montañas», se usa para referirse a alguien con mucha experiencia y recursos. El origen de la frase es la leyenda de que para convertirse en dragón una serpiente debe pasar mil años en el mar y mil años en las montañas, zanjando así la discusión tradicional de si pasar las vacaciones de verano en un camping de playa o montaña.

En este enlace os dejo unos miles de yojijukugo. Algunos son muy filosóficos y un tanto deprimentes, como el budista 会者定離 – eshajōri, formado por «encuentro + persona + establecer + separación», y que podría traducirse como «todo encuentro implica una separación», un aviso contra el apego excesivo… Prefiero otra expresión menos tremebunda: 異体同心 – itaidōshin o «diferente cuerpo, mismo corazón», frase usada para expresar armonía entre dos personas bien avenidas que actúan sincronizadamente con un solo propósito. El muy habitual kanji 心, leído shin o kokoro, significa «corazón» no en el sentido físico sino más bien «alma, espíritu, sentimientos».

Fotografía: Tetsumo (CC)

Pero la expresión de cuatro kanjis más famosa es 一期一会 – ichigoichie, literalmente «una vez, un encuentro», simbolizando que cada reunión y cada momento son únicos e irrepetibles. No se puede cruzar dos veces un mismo río. Esta frase se asocia generalmente a las ceremonias del té o a las artes marciales: en este contexto se usa para echar bronca a los estudiantes que detienen a la mitad una llave si ven que no la están empezando bien… Termina lo que empieces, vive el presente y aprende de sus consecuencias.

6. Escribiré sobre tu piel

El olor del papel en blanco es como el de la piel de un nuevo amante que se presenta por sorpresa surgiendo de un jardín lluvioso. La tinta negra es como el pelo húmedo. Y la pluma es el instrumento de placer cuyo propósito nunca estuvo en duda, pero cuya sorprendente eficiencia siempre se olvida. (The pillow book).

Fotografía: Beatriz Barriuso.

La caligrafía o 書道 – shodou («camino de la escritura») es una de las artes tradicionales más antiguas de Japón. Utilizando un pincel, un tintero en el que se diluye tinta negra sumi, pisapapeles y fino papel de arroz, los maestros calígrafos dibujan caracteres con diferentes estilos de escritura, desde el elegantísimo teisho al soprendente estilo cursivo. Para apreciar este arte no hace falta conocer la lengua japonesa: la belleza y armonía de los caracteres habla por sí misma… Y tanto la pulcritud ordenada como el apasionamiento caótico de los trazos dejan ver el carácter del artista, igual que las notas de una partitura o las pinceladas de un óleo.

De vez en cuando se organizan talleres en los que aprender a manejar el pincel, por ejemplo los de Casa Asia en Barcelona… Confieso que tengo muchos motivos para aprender, pero uno de ellos es, cómo no, lujurioso: adoro la práctica de utilizar como lienzo para la caligrafía el cuerpo humano desnudo. Una deliciosa perversión que Peter Greenaway inmortalizó en The Pillow Book, tórrida película en que la relación sexual e intelectual entre una escritora y un traductor se muestra con bellísimas imágenes en que los cuerpos se ofrecen como páginas de un libro vivo sobre el que escribir. Los personajes disfrutan de la caricia del pincel húmedo sobre la piel, la comunicación a través de la escritura, la belleza de innumerables caligramas.

Las caligrafías y dibujos que aparecen en esa película fueron obra de la artista japonesa Yukki Yaura, que toca todos los palos: pintura, cine, teatro, televisión y caligrafía. En octubre de 2010 Yukki visitó España por primera vez y expuso algunas de sus obras en la Antigua Casa Haiku de Barcelona. Tuve la oportunidad de asistir a la inauguración de la expo, donde la calígrafa realizó una demostración de su arte escribiendo sobre el cuerpo de dos hombres y una mujer.

Llevar esta escritura corporal un paso más allá implica tatuarse permanentemente en la piel los caracteres elegidos… Aunque en mi opinión la tinta lavable tiene una cualidad efímera que encaja mejor con el carácter japonés, tan preocupado por el mono no aware y la impermanencia. De hecho en el tatuaje tradicional japonés irezumi no se suelen usar kanjis.

Fotografía: Beatriz Barriuso.

Pero dejando esto de lado, la idea en sí de tatuarse un kanji no es mala: muchos caracteres sinojaponeses tienen su propia fuerza visual, y pueden ser significativos para la persona tatuada. El problema viene cuando los kanjis del tatuaje están mal escritos (¡incluso al revés!) o mal escogidos, especialmente si no se ha consultado a un chino o japonés nativo. En esta página veréis ejemplos: algunos muestran mala fe o imbecilidad del tatuador (dudo que nadie quisiera tatuarse «sopa de pollo con fideos» en la espalda) y otros intentan jugar con la pronunciación de los caracteres chinos para formar palabras occidentales, con resultados catastróficos (魔鳥楠 suena más o menos como «matrix» pero significa «pájaro malvado en un alcanforero»).

Y es que el japonés es un lenguaje especialmente propicio a errores hilarantes, como pedir un pastelito de unko (excrementos) en lugar de anko (pasta dulce de judías). Aquí tenéis alguno: terminaré este artículo contando mi favorito, que servirá para recordar la importancia de no mezclar las lecturas china y japonesa de un kanji. El carácter 血, que significa «sangre», se lee chi en su lectura japonesa y ketsu en la china, usada en palabras compuestas. Desgraciadamente, ketsu es también la forma coloquial de decir «culo». Durante una clase de japonés, un estudiante leyó en voz alta un cuento sobre vampiros, pero equivocó la pronunciación y en lugar de chi wo suu («chupasangre»), dijo ketsu wo suu («chupaculos»). Moraleja: si queréis aprender japonés, tened cuidado con los vampiros del beso negro.

Escena de The pillow book. Imagen Alpha Film Corporation / Nuevo Mundo Visión S.A.

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Noma Bar, a quien ya ustedes deben conocer, ha ilustrado un libro llamado “Chineasy”. La publicación es un método para aprender a leer algunos caracteres mediante ayuda visual. El resultado es muy interesante y bien logrado por lo que se puede apreciar.

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